jueves, 9 de julio de 2015


HE VENIDO A INSISTIR A LA TERRAZA


Insectos, hebras de tabaco.
Aquí y allá, las redes neuronales.
Cosas que reptan en el ruido
de lo que no se oye
y se amalgama
sin ti,

y no te sirve.



Barbara Hepworth







LA MUTACIÓN DE LA ELEGÍA


Doy largas caminatas,
me gusta caminar.

Planeo, no sé el qué.

Me gusta deslizarme, eso es todo.

Perdido en los campos de la labor,
imponte una tarea descriptiva.

Cosas:
es grande su ebriedad.

El vino es una cosa,
me sorprende pensarlo.

He regresado allí donde siempre he querido estar.
Dejo que el aire desenvuelva
toda la novedad:
estoy llegando.

La mutación de la elegía.
Yo no quiero morir.

El día es una fuga de calor.

Desarrollé mis argumentos con paciencia
ante la audiencia de los pájaros
y me dejaron ir.

Agitando sus alas mostraban su aquiescencia.
Era una música de mil demonios, pero sí:
era una música.

Agitaban sus alas sin levantar el vuelo
mientras yo me alejaba.

Quiero decir que me dejaron ir.

Bosque de la conciliación de los impulsos,
llego tarde.

Vivo emboscado aquí.

Inteligencia aleatoria, llévame
lejos de este lugar.

Abulia, nube blanca
de los desesperados que caminan
porque ya no les queda más camino
que el cielo que ellos ven.

Éxtasis de lo gratis,
una aceleración irresistible.

Vaya desesperanza,
qué impostura
si reconozco que sigo esperando,
pero ¿el qué?

Inteligencia aleatoria, ¿hay algo más

que pueda hacer con el verano?

José Óscar López